Cuando algunos jóvenes se enfrentan a este tipo de abuso, pareciera increíble desde cierta lógica, que en ocasiones no puedan reaccionar evitando el abuso. “Pero si está frente a una cámara…nadie lo/la puede lastimar. ¿Cómo no le va a poder decir que no?, decimos la mayoría de nosotros.
http://www.youtube.com/watch?v=8I1N-6VAymk&feature=youtu.be
Cuando miramos sólo esta parte, no comprendemos profundamente cómo funcionan los vínculos violentos. Para comenzar a entender un poco más, reflexionemos sobre cómo un joven aprende a decir que NO. Volvamos a los primeros vínculos.
Quienes hemos devenido jóvenes y adultos desde modalidades en donde predominaba el autoritarismo, la negligencia, la violencia, sabemos que esto no es sencillo.
¿Qué lugar había para elegir entre distintas opciones? Pero, ¿conocía estas opciones? ¿Las había?
¿Podía decidir por si o por no? ¿Me sentí escuchado? ¿Me sentí validado, reconocido?¿Me sentí especial para alguien?
Cuando nos referimos a vínculos violentos, nos estamos refiriendo a estas ACCIONES u OMISIONES que sostienen y determinan los patrones vinculares.
En dichas modalidades existe un alto costo: YO no aparezco en la relación con el OTRO. Aprendí que mis necesidades están subestimadas y descalificadas. Mis deseos los postergo, los desestimo y muchas veces los anulo. Aprendí a invalidar esto me que sucede, mi propia autoridad.
La comunicación resulta univoca, primando sólo lo que manifiesta y dice OTRO. En un principio representa alguien significativo para mí Luego el lugar de ese OTRO. Lo puede ocupar otra persona, yo me desdibujo, quedando a merced de aquél que tenga intenciones de dominar, de someter o al revés, yo domino y someto a otro.
Esta modalidad relacional me deja vulnerable a ciertas situaciones de riesgo.
Grooming, bulling, cyberbulling, tienen este denominador común.
Cuando decimos que NO, apelamos a nuestra AUTORIDAD INTERNA. Es la estructura que me sostiene y ordena, me permite comprender y detectar también cuando algo puede resultar peligroso o amenazante. Me habilita para que pueda desplegar las herramientas para ser responsable de mí Si no puedo solo, pidiendo ayuda.
Alguna vez leí el significado de ser responsables, que refiere a la habilidad de dar respuesta. Sin dudas, para nosotros los padres esto es un verdadero desafío, que nos confronta con la necesidad de replantearnos y concientizarnos sobre los modelos aprendidos y los niveles de violencias presentes en las relaciones y en las nuevas formas en que se presentan los peligros hacia nuestros hijos.
Comprendiendo, elevando los niveles de conciencia es que vamos a aprender a sanar y actuar responsablemente con los jóvenes.
Lic. Malena del Franco





ROXANA ALE 

