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Los adolescentes nos necesitan

Los adolescentes nos necesitan

Ser padres y madres no es tarea sencilla. Estamos de acuerdo.
Ser madres y padres de hijos adolescentes, tampoco.

Y serlo en el contexto socio-cultural actual en que nos toca vivir  en las grandes ciudades principalmente, lo convierte en más dificultoso aún.

Perdemos de vista a diario nuestros sensores, la intuición, el sentido común y la confianza con mucha facilidad.

Nos dejamos invadir por los más desesperantes temores y peligros, que existen y están ahí, amenazando en el afuera…

¿Y adentro cómo estamos? ¿Nos detuvimos alguna vez a tomar contacto con nuestros miedos, con nuestros reparos, con nuestras dificultades individuales, con nuestros prejuicios y juicios de valor?

¿O preferimos pensar que los adolescentes de hoy en día están imposibles, que se oponen a todo, que se encierran y no hablan, que la inseguridad es un flagelo al que hay que combatir con mucho control sobre nuestros hijos, que las malas influencias desbaratan todo, que antes las cosas estaban mejor…?

  • ¿Nos detuvimos a revisar nuestras prioridades? ¿Pensamos acerca de las elecciones que hacemos cotidianamente con el tiempo que disponemos?
  • ¿Intentamos conocer qué necesitan nuestros hijos adolescentes de nosotros?
  •  ¿Auspiciamos espacios para un diálogo?
  • ¿Estamos allí disponibles simplemente para escucharlos?

Seguramente todas éstas son preguntas incómodas… Bienvenidas si nos sirven de recurso para reflexionar un poco más acerca de qué les estamos ofreciendo a nuestros hijos en crecimiento. Es una edad de cambios vertiginosos, de elecciones de todo tipo, de consolidación en varias áreas, de adquicisión de experiencias.

  • No podemos dejarlos solos. Esto es abandono.
  • Agobiarlos, espiarlos, desconfiarles, perseguirlos con un exceso de control para tranquilizar-nos, tampoco es una opción válida.

Acompañemos, escuchemos, estemos disponibles, nombremos las cosas por su nombre.
Nuestros hijos nos necesitan por más que sus dimensiones físicas parecieran duplicarnos, por más que por momentos parezcan “grandes”, por más que tengan fuerza física o contundencia en el carácter.

  • Son nuestros hijos, están creciendo y nos necesitan.

¿Qué necesitan? Presencia, mirada, mimos, abrazos, confianza, límite, referencia, borde, el sí habilitador y el no que marque la diferencia….

Nuestros hijos nos necesitan. Tal vez no sepamos qué hacer o cómo hacerlo. Podemos aprender…Lo que no podemos hacer es no enterarnos.

Lic Carmen Villanueva

Bullying – Acoso escolar

Bullying – Acoso escolar
SOMBRAS ADOELSCENTES copia
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Cotidianamente nos  encontramos con noticias acerca de actos de “violencia escolar”. Seguramente, como todo acto violento, despierta en nosotros sentimientos de rechazo, indignación, enojo, necesidad de castigo y puesta de límites. 

Te invitamos a ver este VIDEO publicado en YOUTUBE: ACOSO ESCOLAR VIDEO:http://www.youtube.com/watchv=lb_23FbSHmY&feature=fvw

Estas escenas nos muestran aspectos de nuestra realidad actual…  No es un tema menor, justamente porque quienes lo protagonizan son nuestros menores.

Entendemos que la familia es la “primera celula” de una sociedad – a la cual en la actualidad,  todos reconocemos como violenta.

No intentamos  juzgar ni culpar, sino reflexionar sobre  qué es lo que lleva a nuestros hijos a protagonizar actos violentos que involucran a muchas más personas que las que podemos VER a simple vista en estas escenas.

 ¿Qué queremos decir con esto? Que los chicos son sólo una parte visible de estas dinámicas.  La otra parte somos las familias.

Creemos que focalizar sólo en una de estas partes, es realizar un reduccionismo del acto violento. Es  más profundo que lo que vemos en las noticias. 

Nosotros como padres y  adultos, podemos  asustarnos o negarlo, nos puede doler… pero esta es una realidad que cada vez vemos mas 

Estos videos ilustran las situaciones más extremas, más visibles. La gama de situaciones violentas tiene muchos matices y el mismo punto de partida: la familia.  Somos proveedores de recursos, por eso –

  • si los escuchamos, conocerán lo que es sentirse escuchados 
  • si los valoramos conocerán lo que es sentirse valioso
  •  si los respetamos conocerán el respeto,
  • si nos ponemos en su lugar conocerán la empatía. 
  • si no lo hacemos conocerán el ABANDONO…

No es  “sólo”  responsabilidad del colegio, de la maestra, de los “malos” compañeros. 

Primero es nuestra responsabilidad  como familia: brindarles los recursos para enfrentar cualquier situación en cualquier circunstancia que les toque vivir.

¿Por qué?

Porque somos referentes, guías,  somos los que vamos a facilitarles … o no … las herramientas para resolver conflictos y reconocer las situaciones violentas:  maltrato, acoso y abuso.

 No es necesario pegar, gritar  o descalificar para hablar de violencia. 

La ausencia en presencia – el  vivir con ellos  SIN conocer: sus intereses e inquietudes, sus miedos, sus amigos… es lo que podemos llamar violencia  no registrada.

No se trata sólo de la cantidad de horas compartidas, sino de los momentos de real conexión con nuestros hijos: qué quieren, qué necesitan, qué desean, cuáles son sus temores, sus miedos, sus anhelos.

Crianza – son todos aquellos aspectos invisibles que requieren de nosotros una disponibilidad  para acercarnos a ellos.

Sino los abandonamos, los privamos de referentes,  de acompañamiento, de guía que los acompañen en su crecimiento . 

“Si existiera algo que quisiéramos cambiar en el niño, deberíamos primeramente examinar y ver si no hay algo que podría ser mejor para cambiar en nosotros mismos…”           C. G Jung

De nosotros, los padres … depende

ROLic R. Ale MALENA 001Lic. M. del Franco CARMENLic.C.Villanueva

Adolescentes Actuales 

¿Qué es ser niño? ¿y ser adulto?

¿Qué es ser niño? ¿y ser adulto?

ROXANA ALE

  • La escasa capacidad de espera,
  • el pensamiento egocéntrico, 
  • la baja tolerancia a la frustración 

son características inherentes al ser niño. Tengamos en cuenta estas características propias del ser infantil, cada vez que nos dirigimos a ellos esperando que se comporten “adultamente”.

Escuchamos y decimos cotidianamente a los niños:

- “Y yo cuándo voy a poder hacer lo que yo quiero? -

-”(madre arrastrando niño por la calle) ¿Vos me querés hacer llegar tarde?

- “¿Yo lloro cuando algo no me gusta? No, así que no llores más porque no te soporto”

- “Yo siempre te atiendo cuando vos me pedís algo, ahora yo te pido y vos no lo hacés”

- (llegando al Jardín de infantes sin calzado, mamá de un niño de 2 años) “Te lo traigo para que se lo pongas vos porque yo no puedo”

Por un minuto, qué creen que sienten los niños cuando les hablamos de esta manera?

Lic. Roxana Ale