
- La escasa capacidad de espera,
- el pensamiento egocéntrico,
- la baja tolerancia a la frustración
son características inherentes al ser niño. Tengamos en cuenta estas características propias del ser infantil, cada vez que nos dirigimos a ellos esperando que se comporten “adultamente”.
Escuchamos y decimos cotidianamente a los niños:
- “Y yo cuándo voy a poder hacer lo que yo quiero? -
-”(madre arrastrando niño por la calle) ¿Vos me querés hacer llegar tarde?
- “¿Yo lloro cuando algo no me gusta? No, así que no llores más porque no te soporto”
- “Yo siempre te atiendo cuando vos me pedís algo, ahora yo te pido y vos no lo hacés”
- (llegando al Jardín de infantes sin calzado, mamá de un niño de 2 años) “Te lo traigo para que se lo pongas vos porque yo no puedo”
Por un minuto, qué creen que sienten los niños cuando les hablamos de esta manera?
Lic. Roxana Ale
ROXANA ALE